sábado, 6 de junio de 2009

Sobre héroes y tumbas


¡Hoooolaaaaaaa!

¡Ya estoy aquí, ya estoy aquí! (eso que estáis haciendo de mandarme cuarenta emails al día cada uno, para que publique algún post más, no está nada, pero que nada, bien jejeee).

Voy hoy con un experimento: una nueva forma de compartir.
Este primero, en concreto, dedicado a Raúl, en su valiente lucha diaria, y a su incansable mujer, Nuria, que siempre le acompaña. Os deseo lo mejor, chicos, con el corazón.
Allá voy:

Mis momentos más personales son, casi siempre, aquellos en los que me encuentro leyendo un libro, entregándole toda mi atención y mi "ser entero" (y aspirando el alma del autor). Una buena lectura es esa sensación... inexpresable (para mí, claro, que estoy falta de imaginación y experiencias con el vocabulario). Lees... y ríes, y te angustias, casi como en los sueños, con un sentimiento a veces aún más intenso que los de la vida "real".

En muchas ocasiones... paras. Paras de leer; apoyas el libro en tu regazo y quedas con la mirada perdida en el infinito. Son esos instantes en que, como describe Sabato en Sobre héroes y tumbas, pareciera miras lejos pero, en realidad, diriges los ojos muy muy cerca: hacia dentro de tí mismo, hacia tu memoria, hacia el corazón. A solas. Con tus reflexiones. Con tus recuerdos. Con tus ensoñaciones.

Así quedo dormida... con el librito abierto encima del pecho, continuando el viaje (que se inicia con la lectura, sigue durante el sueño, y termina cuando suena el despertador...) a la otra dimensión.

Por primera vez, inserto en el blog un pedacito de un libro que me estoy leyendo (recomendado por mi gran amigo Román, al que tanto agradezco esta guía literaria), porque tal vez así iniciemos un nuevo tipo de comentarios con cuestiones... filosóficas? (suena un poco pedante en mi boca jeje)... digamos... cuestiones del hombre. El hombre, y su paso por la vida.

A ver si os gusta lo que Sabato cuenta aquí... aproximádamente a la mitad del libro Sobre Héroes y Tumbas (para leerlo hay que pinchar sobre la imágen, ya sabéis). Se mezclan varios temas, interesantísimos desde mi punto de vista. Sobre todo, la esperanza y la amistad... con las cuales, sobrevivimos a las mayores tragedias. Todo ello con el matíz tan simpático de la amistad entre dos hombres en apuros, que saben mucho más de lo que se atreven a hablar.

Mil besos, amiguitos preciosos.


12 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy, pero que muy acertado tu comentario sobre “Héroes y tumbas” esos libros, como todos los de Sabato, escritos para sentir y pensar. Y siendo genial toda su obra, aún me enamoró mas su frágil y conmovedora persona. La primera vez que le vi, fue en una exposición de sus Cuadros (también es pintor). En el 2002 para aplaudirle en la entrega de la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes. Y la tercera en la Presentación de su último libro “España en los Diarios de mi Vejez”. Hablaba despacio, cubiertos los ojos por sus grandes gafas negras que ocultaban su ceguera, sus palabras eran sabias y tristes. Solo cambiaba el tono cuando nombraba a los jóvenes…nacía en su corazón una dulzura especial que le hacía temblar tímidamente la voz. “Los chicos, son la esperanza “¡Que pena que D. Ernesto, no pudiese ver como en esos momentos, la totalidad de esos “ chicos” estaban emocionados hasta las lágimas. !Gracias hija, por dedicarle unas líneas, tan bonitas, en tu Blog”
Blanca

Eva dijo...

¡Hola, mamita! Sí. Lo puedo imaginar, tal como lo describes. Muchas gracias. Dice, en otra parte del libro, que los argentinos son en general pesimistas... tristes (como el tango), pero que esto, en realidad, se debe a que, en el inicio, tienen un fondo de ESPERANZA mucho más alto que en el resto de los países y, por lo tanto, se ven defraudados más a menudo... por eso, se protegen de futuros sufrimientos con el escudito del pesimismo.

"Los chicos, son la esperanza". A mí también me emociona, mamita, esta frase tan sencilla como sentida, viniendo de él. Ojalá pudiera ver Sabato las fotos de nuestra recién casada Karina, y se le alegrara el alma un poco de esta forma, comprobando cuán en lo cierto está.

Te quiero mucho.

Román dijo...

Querida Evita:

¡Qué bien has elegido ese trozo! Precisamente la última vez que vi y escuché devotamente a Sábato, en Barcelona habló teniendo in mente, ante los ojos del alma ese mismo fragmento de su obra. Fue en el "Círculo de lectores" de Barcelona. Hablaba de la mujer y de cómo le había sorprendido y conmovido en una visita a un pueblo que había sufrido un terremoto terrible, ver cómo la vida continuaba hecha carne en una "indiecita humilde" que barría la entrada de su casa como si nada hubiese sucedido, haciendo algo de una importancia inmensa en esos momentos con la sencillez de lo cotidiano concentrando en si todo significado profundo de la protección a la vida precisa para poder subsistir que las mujeres nos brindáis. Luego, pacifista como él es, quiso enseñarnos también cómo muchos que se dicen tales no son dignos de este nombre y son tan solo cobardes. Sus palabras fueron:

"Vos podés ser pacifista, pero si llevado de tu ideal huís del puesto de guardia dejando abandonados a su suerte a tus compañeros de armas que duermen tranquilos porque tú velas, vos lo que sos es un miserable"

Y. a continuación nos puso el ejemplo de la nobleza del aviador Saint Exupery, hombre de letras como él mismo contada en su "Vuelo Nocturno" Nos dijo muchas otras cosas que todos los congregados allí sorbimos con delectación y como siempre hace, se refirió a los jóvenes. Ya sabes, Martín es un joven y personaje principal de su novela aunque no el único y Martín sufre el doble dolor de un amor no correspondido por una mujer, Alejandra, cuya complejidad le supera, a la vez que le fascina y una relación dolorosa con su madre. Creo que somos muchos los que pensamos que esa ternura hacia los jóvenes a la que se refiere tu madre y que efectivamente manifiesta siempre que tiene ocasión de ello hunde en cierto modo sus raices en lo que los psicólogos llaman proyección. El joven Martín es en cierto modo el joven que fue Sábato y muy probablemente también muchos de los sentimientos que tan bien describe fueron suyos en un momento de su vida. Su insistencia en el papel que para Martín tiene la mujer sencilla que le acoge y le llama "mi niño" es el de la mujer sencilla en su lado maternal y compasivo, que nos describió poniendo de manifiesto que hablaba a Martín de una forma peculiar "como las mujeres argentinas sencillas del pasado hablaban a los jóvenes de cierta posición "mi niño, lo que usted debe hacer es tomarse una leche caliente y acostarse luego" es contrastada con ese otro aspecto, representado en parte por la terrible relación de Martín con su madre verdadera que no lo deseaba cuando lo concibió y que los psicólogos junguianos describen como la "imago de la madre mala"

Tuve un amigo íntimo que, teniendo unos diecinueve años, cuando yo estaba bajo la plena influencia de mi deslumbramiento freudiano, me contó cierta vez un sueño paradigmático muy bonito por lo bien que tipificaba ese miedo profundo e irracional que viene a ser algo así como "la otra cara del sentimiento de amor a la madre, el temor a su poder, porque todo aquel que da mucho tiene también el poder de quitarnos lo dado. Su madre era una mujer de fuerte personalidad, algo colérica, que solía gritarle desde pequeño y que se había casado con su padre no especialmente enamorada de él sino por su posición social. En el sueño mi amigo veía unas manos terribles, unas manos espantosas que le angustiaban y llenaban de terror. Aun en sueños, se despertaba y todavía viéndose en su habitación y en la cama se lo contaba a su madre que acababa de entrar cuando, inesperadamente ella le mostraba unas manos iguales a las soñadas, más espantosas aun si cabe, a la vez que le decía con una voz terrible; ¿Eran como éstas las manos? y en ese momento era cuando mi amigo despertaba realmentede su pesadilla, sudoroso y aterrado gritando como un poseso.

(sigue)

Román dijo...

(continuación del anterior)

Esa misma relación ambivalente con la madre la estudia la psicóloga Melanie Klein a la que Elisabeth, segunda mujer de mi amigo Carlos, yomó como modelo de su profesión, cuando habla del significado para el lactante del "pecho bueno" y del "pecho malo"

En la presentación hubo dos personas notables. El entonces director del Círculo Hans Meinke, que amablemente me hizo llegar luego por correo un video de la conferencia y el poeta e intelectual catalán Pere Gimferrer a quien Sábato a la vez que agradecía su interés ironizaba sobre su sabiduría. Confieso que el ámbito de la conferencia se me quedó corto para tantas cosas como hubiese querido preguntarle y que no pude tan siquiera llegar a formularle, ni lo permitía la lógica "competencia" ya que todo el mundo tenía algo que preguntar al escritor que tanto admirábamos todos.

Habló también de ciencia, creo recordar que a una pregunta mía sobre su pasado como físico, de política, de Hannah Arendt en relación con lo manifestado por algunos nacionalsocialistas argentinos, también en respuesta a una pregunta mía no demasiado bien formulada pero si hecha con el deliberado propósito de “tirarle de la lengua” dicho sea con todo el respeto y cariño que me merece tan gran hombre, pero sobre todo de la lengua común, de literatura y de belleza, como corresponde a tan gran artista y pensador como es, a la vez que un ser fascinante. También habló de su mujer, Matilde y de la parte de violencia que, contra nuestros deseos, indefectiblemente aw adhiere a cualquier relación humana, por afectuosa e íntima que sea, como la sombra que proyectan nuestros cuerpos. Se refirió a sus ojos enfermos y a que pintaba, recordándome en eso a Wilhelm Reich que también pintaba llevado como él de sus reflexiones mas profundas, y solía decir que nadie había logrado pintar el color del fuego en el momento en que prende.

Los miedos que Sábato plasma en sus novelas, relacionados con la ceguera y con esa parte irracional de la que habla en el fragmento que has seleccionado son muy evidentes y él no hurta el tema. Nos dijo que todo el mundo le preguntaba sobre qué había querido decir con su "informe sobre ciegos" a lo que nos insistía en que creyéramos que ni él mismo lo sabía y que, por tanto no podía contestar a esa pregunta.

El libro de Sábato es muy importante para mí por muchas y diversas razones de las que apenas si esbozo aquí algunas. Me alegra infinito poder compartir el placer que su lectura despierta con alguien tan inteligente y sensible como tú, Eva, que además posees una posesión profunda y notable, de forma natural y como muy tuya, de aspectos notables de ese tesoro que compartimos todos cuantos hemos tenido el privilegio de educarnos en el ámbito de la cultura española como es nuestra amada lengua castellana, el instrumento sin par que nos permite comunicarnos a tantos millones de hijos de esa cultura de una y otra parte del océano, una de las más habladas del mundo, de una profundidad y belleza sin límite que alienta y da alas a nuestro espíritu permitiendo que se eleve a lo más alto.

Con cariño, tu amigo
Román

Anónimo dijo...

Hola Eva

Nos ha encantado tu dedicación en tu blog, gracias por ser tan generosa con nosotros. Y por supuesto gracias por regalarnos tus pensamientos que nos trasladan a distintos escenarios, gracias por prestarnos el libro de Sábato que te estabas leyendo, porque así hemos podido conocerte un poquito más.

Y por supuesto gracias por leer el blog de Raúl y por dejar pensamientos tan profundos y que ayudan tanto aun en la distancia.

Un abrazo. Raúl y Nuria

Fernando García Pañeda dijo...

Toda lectura, como toda escritura, es un viaje, en efecto. Quizá por eso a quienes tenemos espíritu viajero la lectura nos engulle, terminamos por estar dentro del libro, en su historia, con sus personajes, abstraídos de nuestra propia realidad.
Una magnífica recomendación, Eva.
Un abrazo.

Eva dijo...

¡Hola, Romanchito!

Estoy profúndamente agradecida por los comentarios que haces en esta entrada... y por haberme regalado esta lectura, mi amiguito precioso. En realidad, además de regalar este texto tan bello a Raúl y a Nuria, que es lo menos que se merecen, tenía la intuición de que contestarías con tanta extensión como lo has hecho, y, desde luego, harías mi blog único en el mundo (ya que en tuyo no publicas, de tantas cosas que tienes que contar... jeje... es una indirectilla... algo directa jeje).

Todas las ideas que aportas sobre el libro, y lo que me habéis contado mi madre y tú sobre las conferencias de Sabato y los asuntos sobre los que habló, me han ayudado mucho a comprender mejor la novela que, como sabes, llevo aún por la mitad. Estoy emocionada con ella y, visto el éxito de esta entrada, intentaré sacar tiempo para colgar de vez en cuando algún otro extracto que me resulte apasionante, para que podamos seguir compartiendo información tan interesante (sobre todo, la tuya, claro, yo sólo he puesto "el cebo" jeje).

Sí. Estoy de acuerdo con Sabato en que no es lo mismo ser pacifista que ser un cobarde. Y me ha encantado la explicación que haces de los "tipos de madres" según la psicología (espero ser yo una de las "sencillas" Glub! jeje). No así tanto, me ha gustado la horrible... no... horrorosa... no... terrorífica! pesadilla de tu amigo aunque, por supuesto, es muy ilustrativa. Espero que no fuera al menos, una pesadilla demasiado reincidente porque, sincéramente, yo núnca he sentido tanto terror como en mis pesadilas (aunque estas, según mi madre, se producen por mi "mala conciencia" jeje ¡No lo dudo!).

Bueno, mi amiguito precioso, pronto te escribiré para que me cuentes otras muchas cosas.
Mientras, que tengas dulces sueños, Romanchito, con madres tan bellas y buenas, como la tuya. (Y la mía!).

Eva dijo...

¡Hola, Raúl y Nuria!

Muchísimas gracias por vuestras palabras de agradecimiento, que he sentido tan cercanas y auténticas. No hacían falta, pero me han hecho muchísima muchísima ilusión. Sobre todo, me quedo tranquila al saber que he atinado... (nada peor que hacer un "regalo" que desagrade al obsequiado... jeje). Os seguiré visitando, como siempre y un día, cuando Raúl se encuentre mejor, quizá podamos comentar muchos pensamientos, juntos, en una charla tranquila en el Retiro. Mientras tanto, un abrazo muy fuerte para ambos, y que continuéis siendo ejemplo de la esperanza y la amistad.

Eva dijo...

¡Fernando! jajajaaaa ¡Qué gracia! ¡Qué ilusión verte otra vez por aquí! Perdona, pero no me lo esperaba... jeje... como habrás observado, esto es un blog algo... familiar, digamos... pero, verdadéramente, estoy teniéndo una suerte TREMENDA con los "comentaristas" (a ver si se me va a subir a la cabeza jeje).
Sí. La lectura, que nos sumerge en la vida de los personajes y, a través de ellos, en la nuestra propia... y la imaginación ¿o reflexiones? (creo haber leído que, según Sabato, no existido en los últimos siglos un escritor "original" ... que en realidad vamos transformando lo que ya existía), al ser plasmados en papel, son grandes viajes sin los cuales no sé qué sería de nosotros.
(Román: te estoy tirando de la lengua otra vez... jeje... lo digo por lo del "Mundo sin literatura, ni pintura, ni..." ¿te suena? jeje)
Fernando: muchas gracias, de verdad, por esta sorpresa tan linda. Estamos en contacto.

POR CIERTO: ¿Alquien sabe si el apellido es Sábato o Sabato? Porque no me aclaro... en fin, por hablar con propiedad.

Fernando García Pañeda dijo...

Hola, Maya. El apellido se escribe Sabato, pero se pronuncia Sábato. Al parecer, se trata de un apellido italiano, por lo que se escribe sin acento aunque se pronuncie la primera sílaba.
Tranquila: aunque se te suba a la cabeza, seguiremos pasando por aquí a leer. Una diva es una diva... :D

Eva dijo...

¡Hola, Fernando!

Muchas gracias por la aclaración. Intentaré verlo como si Sábato, en italiano, se escribiera Sabato... (es que mira que me confunde esto... es como cuando miras a la boca de los personajes de una película doblada al español, y ves cláramente que no están diciendo lo que tú estás escuchando... que hay algo que No Cuadra ¿sabes? jajjaaaaaaa).

Pero bueno, justo este verano voy a Italia, así que, si hacemos alguna amistad por allí, les hablare de Sábato (perdón, jajaaa es que estoy acostumbradísima a escribir como hablo!) y ya os comento suena en el precioso idioma italiano.

Un beso muy grande y hasta pronto

Fernando García Pañeda dijo...

Me ha encantado la calificación: los seres humanos no somos nada razonables, y esa furia ciega en sobrevivir nos mantiene como especie. No lo recuerdo bien, aunque creo que fue Saramago quien dijo que la suprema dignidad del ser humano es su capacidad para seguir luchando aun cuando se haya perdido ya toda esperanza.
Animalillos desesperados, quizá con alma.
Mis felicitaciones una vez más.
Y otro beso.