Bueno, chicos, pueeeessss ¡ya estamos aquí!
Llenitos de preciosos recuerdos (y también, por qué ocultarlo, de otros no tan agradables…). En general, el crucero ha sido una experiencia a recomendar… aunque... ¡dudo que yo repita! jajaaa Parece una contradicción, pero así lo siento. Ahora, sentadita en mi silla de despacho, con un café y buena temperatura ambiente, me sorprendo pensando: “¡Qué bien me lo pasé!” Sin embargo, mientras estaba allí, en alguna ocasión cavilé que, si fuera rica, abandonaría esa forma de viajar: el mar no es “lo mío”, hacía un calor insoportable y las excursiones en grupo, definitívamente, no me gustan (a pesar de que tengan, por supuesto, sus ventajas).

En mar, la tripulación del Buque Sovereign consigue de mi parte un diez sobre diez. Un pleno, vamos. Profesionales, simpatiquísimos, siempre atentos. Mención especial a los cocineros, que hicieron de las cenas el mejor momento del día y tallaban unas magníficas esculturas en hielo. Las instalaciones del barco no tienen nada que reprobar tampoco: todo limpio, perfecto, con detalles en el camarote, grupos musicales en directo, pista de paddle, rocódromo, sala de masajes, tiendas, casino, gimnasio, animación para niños y adultos y en fin… nadie tiene tiempo de plantearse qué ocurriría si algo sucediera… que diera lugar al documental Titanic 2. Jeje Nada. No se mueve, apenas. Yo, que me mareo hasta en coche, no utilicé ni una biodramina. El barco, de doce pisos de alto, era un coloso firme y estable. Observar las maniobras del capitán para entrar en puertos como el de Túnez, por ejemplo, dan sentido a este viaje en barco, así como las fabulosas vistas que se disfrutan desde cualquiera de las cubiertas. Una maravilla. En cambio, la aglomeración de personas y las colas para comer, subir en ascensor, bañarse en la piscina o lo que fuera, me brindaron cierta sensación claustrofóbica durante todo el viaje.
En tierra, al calor de las fechas en que estamos (en Roma y Túnez alrededor de 40ºC) se unían las esperas, no sólo para visitar monumentos en el mes que más turismo hay (NO VISITAR ITALIA EN AGOSTO) sino también, en los días de viaje en grupo, por el retraso de los menos puntuales, de los que habían parado a comprar un helado o los que necesitaban ir al baño. A la carrera, visitamos ciudades que requerirían de semanas enteras para ser exploradas. Sólo una idea traigo. Como un sueño, algo así. Pero lo que más me desagradó fue ser una turista entre cincuenta, como los japoneses de la Gran Vía, con la misma gorra que los otros cuarenta y nueve jeje (aunque la gorra vino bien, ya lo creo que sí). En Túnez, me resultó incluso humillante bajar del autobús en Cartago para tomar fotos, según las instrucciones del guía: ¡en dos minutos!. Nunca antes había practicado este tipo de turismo, y nunca más, creo, lo haré. (Salvo que pueda realizar las excursiones por mi cuenta, como hicimos en Mónaco, Florencia y Nápoles). Pero, en general, estoy también contenta. Como sabéis, para las excursiones de Roma y Túnez, no elegimos los autocares de Pullmantur, sino que fuimos con un grupo organizado a través internet, mucho más económico, donde encontramos gente muy agradable y simpática. Cito especialmente a Ángela y Juan, de Elche, que lo organizaron todo estupendamente, y a Teresa, Enrique y Nico, de Valladolid, que nos alegraron el viaje (en tierra y mar) con sus atenciones, su serenidad, su forma de disfrutar y sus interesantes conversaciones.
Bueno, pues tras este breve resumen, os pongo unas fotitos generales (ya sabéis que no llevamos la Reflex, sino la Canon digital “de bolsillo”… no words…) y os hago un pequeño resumen de cada ciudad, porque en todas encontramos algo especial.
Pedro viene contentísimo. Me llegó a decir que prefería otro crucero a la PlayStation3! Para él, con siete años, ha sido una semana larga de diversión continua e impresiones profundas, que estoy segura perdurarán en su memoria.
1er día – BARCELONA
Como el barco salía desde Barcelona, llegamos a la ciudad condal un día antes y aprovechamos para visitar a algunos buenos amigos. Habíamos elegido un hotel en pleno Barrio Gótico, por lo que pudimos también visitar la Catedral de la Santa Cruz o Santa Eulalia, con sus 13 ocas en el patio (como los 13 años que tenía la joven Eulalia cuando fue torturada y asesinada por los romanos) y nos acercamos también a una parte más moderna de Barcelona, en el puerto Olímpico.
La fotografía que pongo aquí, de la Catedral de Barcelona, es algo que no encuentro reflejado en internet… extraño. Mi amigo Román me llevó hasta ese punto, situado cerca del Portal de San Ivo (la puerta más antigüa de la Catedral). Fijaros: son “marcas de espadas” en las piedras (piedras, según he leído, provenientes de la montaña de Montjuic), que debieron hacer… ¿quién sabe? Quizá Carlomagno, las tropas musulmanas de Almanzor o, ya en la Edad Media (parece más probable que se produjeran después de la reforma Gótica ¿no?) los caballeros o los maestros vidrieros, a los que, por lo que he leído, también se les permitía llevar espadas por su dominio del Gran Arte. Os aseguro que sentí una emoción intensa al palpar esas cicatrices históricas.

(Ya sabéis que he colgado otras fotos en Facebook, porque en el blog resulta más engorroso).
2º día: VILLEFRANCHE-MÓNACO
El barco atracó en Villefranche, pero en el puerto de este pueblo, no cabe un navío tan grande, así que tuvimos que coger un ferri para llegar a tierra. Esto le encantó a Pedro (aunque más aún le gustó el baño que se dio en la playa, en calzoncillos, a la vuelta de Mónaco jeje).
En Villefranche nos subimos en un tren de cercanías, para ir a Mónaco (en este tren, unos boy-scouts suizos hablaron con Pedro EN INGLÉS y ¡él respondió!), y allí, un autobús hasta el Oceanográfico. Paseamos por el precioso Jardín Exótico y caminamos hasta la Plaza del Palacio del Príncipe, desde donde se disfruta de unas vistas preciosas (incluido el circuito de Fórmula 1, para Pedri jeje). La Plaza está llena de cañones, y conserva la muralla que le daba una utilidad de Fortaleza (más que Palacio), ya que muchos poderes han bombardeado y asediado Mónaco envidiando la situación estratégica de su puerto.
Mónaco me dejó sensación de mucho orden y limpieza, de gente educada y respetuosa, de ciudad cómoda y bella, de perfecta acomodación entre lo antigüo y moderno, de conservación y a la vez apertura. Las gaviotas ocupan constantemente la cima de estatuas y monumentos, y se acercan a los turistas sin miedo… porque, en este Principado, desde lo que yo observé, se cuida tanto a la naturaleza como a los lujosos barcos amarrados en el puerto. Sin pensarlo, me habría quedado por allí unos días más porque, al contrario de cuando estuvimos en Francia hace unos años, los monegascos nos trataron muy bien (de hecho, yo creo que los franceses no les agradan mucho tampoco, cosa quizá comprensible porque la historia contemporánea está aún cerca).

Si os ha gustado... CONTINUARÁ. (Si no... pues ya veremos! ;-))
Mil besos
12 comentarios:
¡Cosas muy bellas han visto
Esa familia, encantada,
En un viaje muy feliz.
Como en los cuentos de hadas!
¿Ya comisteis la perdiz?
O de postre...tarta helada
!eso si que es un festín!
!Os quiero familia amada!
Mi mamita poetita:
Con una pobre perdíz,
no cualquiera se anima...
elegimos rica Pizza
y de postre, gelatina.
Más que tarta, diez helados
(de los ricos, italianos)
se zampó Pedro el goloso
entre risas y alborotos.
Para ser cuento de hadas
muchas nubes faltaban...
pero gran belleza vimos,
(en eso, estás acertada).
El próximo viaje será,
como sabes, sobre ruedas,
(navegando en alta mar,
por la noche, te mareas).
Además, desde un buen tren
podré llamarte más veces
para decirte a menudo
lo tontaina que tú eres!
Te quiero, mami amada.
Sí, sí, puedes financiar un proyecto con sólo una parte de lo que piden. El resto, lo ponen otras personas. En Kiva, además, te pagan intereses. Gracias por tu comentario en el blog
Es bonito leer una nueva entrada en tu bitácora, Evita linda. Hermoso viaje el tuyo y mejor aun leer tus impresiones sobre él. Tu paso fugaz por Barcelona fue para mi un regalo inenarrable. ¡Cuántas cosas me hubiese gustado poder enseñarte, de este barrio gótico repleto de recuerdos de distintas épocas de mi vida pero sobre todo de mi infancia! Incontables veces estuve con mi madre orando en la capilla del Cristo de Lepanto, un cuadro del cual, pintado por uno de mis primos presidió mi habitación durante muchos, muchos años y durante muchos también, mientras fui niño y vivió mi madre, seguí el Sermón de las Siete Palabras frente a él, cada Viernes Santo. Pronto, no obstante había de ocurrir que en una de las incursiones en la biblioteca paterna leyera yo la Crítica Religiosa de Voltaire, (de modo parecido a cómo antes había sido el gran Platón quien me deslumbrara) y perdiera el consuelo de la fe e iniciara otra larga etapa presidida por los ideales de los enciclopedistas del XVIII, y su fe en el progreso pre revolucionaria que, luego, ya con veintitantos, me llevaría al marxismo en el ámbito de las ideas, pero esa es otra historia.
Te digo eso, Eva porque fruto de nuestra maravillosa conversación y paseo te llevé a ver esas marcas de espada en la piedra y te dí la versión de mi infancia sobre ellas y no he podido, como tú, hallar aun referencia que la confirme o desmienta. Algo parecido a la Torre de las Aigües, que aun reconociendola de inmediato en tu magnífica foto. ésa que me dió a conocer una faceta tuya que aun ignoraba, tan solo pude hallar luego unas referencias aisladas y pelín deslabazadas. Ello, por asociación, me ha llevado a recordar las tardes en que, pegado a la radio, de niño, escuchaba al Cronista Oficial de la Ciudad, doctor Voltes Bou al que muchos años después tuve como profesor en la universidad. Hoy esta función de cronista la llena alguien que lleva el apellido de mi madre, Lluis Permanyer. Si no tengo suerte en mis pesquisas me queda el recurso de preguntar a cualquiera de los dos ya que me gustaría confirmar una de tantas cosas como la tradición fijo en mi mente desde niño.
Hubiese sido lindo tener el tiempo suficiente para mostrarte la "Baixada de Santa Eularia" y también la estrecha calle que desemboca sorpresivamente en una encantadora Plaza silenciosa y recoleta aquella preciosa iglesia cuya fachada conserva tantos impactos de bala y la fuente donde parece haberse perdido el tiempo.
Tú me hiciste recordar que amo mi ciudad, y que tengo una cita pendiente con el doctor Cuadras para recoger el ejemplar de su novela "El Misterio de la Botella de Klein" que tan generosamente me ofreció y las inolvidables conversaciones que mantuve con él sobre distintos lugares de la Catedral donde transcurre parte de la acción.
Gracias por el maravilloso tiempo que me regalaste, Eva
Besos
Román
Mi querido Romanchito:
El placer, de corazón, fué mío en ese paseo tan fugaz como agradable que dimos juntos por el barrio gótico. No puedes imaginar qué sensación de seguridad y sosiego me aportaste, qué recuerdo más tierno y dulce me ha quedado de nuestro encuentro.
Siempre te agradeceré el haberme "guiado por donde yo quería ir"... nada estaba preparado... tú me dejabas escoger camino y, sobre él, me mostrabas las huellas históricas que sólo un hombre tan amante de Barcelona como tú, puede conocer. No pudimos hablar de tu infancia entonces, cosa que lamento, tan ocupados como estábamos con el presente. Pero, dentro de mí, algo me grita que un día he de regresar para recorrer las vías inexploradas y dejarme embriagar otra vez con tu voz... la voz de una alma sensible, profunda e inquieta que, tal vez con cierta ayuda del Cristo de Lepanto, ha logrado apreciar y transmitir, de forma tan maravillosa, la belleza de todas las artes.
Un beso enorme, Román, y gracias también por tu comentario. Si encuentras algo de las huellas de espadas, por favor, cuéntamenlo pronto. (... A ver si es que nadie las ha visto antes... y nos hacemos famosos! ;-))
Hola Eva!!
Me incorporo a esto de los comentarios con algo de demora, pero no así, en la lectura de tus impresiones sobre el crucero... ha sido para mi un descubrimiento (del qual me avergüenzo no conocer la historia de una ciudad tan próxima a mí...)realmente fascinante, por un momento, he viajado en el tiempo y he paseado junto a tí y tu amigo Román(ERUDITO donde los haya y fuente de sabiduria de la que a muchos nos gustaria beber)por esas calles inundadas de historia.
Doy gracias por haberte conocido Eva, has sido ( y serás para siempre) un Faro que ilumina y guia, a todos/as los que hemos tenido el gusto de ser incluidos en tu circulo de amistades en algún momento de nuestras vidas.
He visto que tu capacidad para escribir tiene muchos registros, quizás te viene de herencia, no crees? quisiera dirigir unas palabras a tu mami linda, en su faceta de poetisa (que es expecional):
"Si ya como persona eres estupenda, como poetisa eres espléndida". Tienes un talento innato, que ya quisieran para sí, muchos/as escritores/as.
Ya me despido hasta la próxima, pero antes quisiera decirte que para mi ha sido gratificante poder leer tu primera parte del "viaje por mar" ( tanto por saber cómo lo pasasteis, como por comprobar que no se produjo la inevitable sensación del que se embarca en un barco en medio de la inmensidad del mar... jajaja)
Muchos besos Evarilla!
Pili
Qué bien. Llego de nuevo por aquí y me encuentro en plena travesía marítima :D
Esperamos continuación de esta crónica, porque se nota eso de "qué bien me lo pase".
Un abrazo.
¡Hola, mi Piluquilla preciosa! Perdona que no te haya contestado antes, mi niña. Ya te contaré porqué cuando recupere mi mano izquierda, que tengo escayolada ahora (nada grave, sólo una tendinitis, eso sí, muy dolorosa de momento). Bueno, no te lloro, chiquitina, todo lo contrario: TE CANTO y TE CELEBRO CADA DÍA, Piluca. -ya hemos superado los 20 años juntas ¿eh? A pesar de la distancia. TE QUIERO, PILI.
¡Fernando! jajaaaaaaaaa ¡qué ilusión me hace verte por aquí, de verdad! Bueno, te pido las mismas disculpas que a mi amigueta Piluca, por no haberte contestado antes... escribo hora con un dedo (esto marea más que ir en barco jeje). Ahora me pasaré a ver tu blog, que ya habrá crecido consideráblemente. Cuando pueda, seguiré con Florencia, Roma, Nápoles y Túnez, por dejar memoria. Como dice nuestro amigo Sabato: "escribir al menos para eternizar algo". GRACIAS otra vez por tus palabras, Fernando.
Seguimos esperando la segunda parte... ;)
Un besito muy fuerte, mi niña.
P.S.: Echo de menos tus abracitos, que lo sepas...
¡No te desanimes! ¡Podemos hacer mucho! En el mundo de la cooperación no es oro todo lo que reluce (claro, hay gobiernos no democráticos que no invierten en sus pueblos los fondos que reciben -no te pierdas el libro que dejo linkado-), pero también hay muchas ONG fiables, que salvan miles de vidas cada día. La Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras, Acción Contra el Hambre, los organismos de la ONU, Kiva, Babyloan, el comercio justo... Es cuestión de colaborar con criterio y exigir resultados, del mismo modo que el consumidor consciente reclama sus derechos. O, simplemente, sé solidaria con los que están cerca tuyo. "Mi mejor contribución al progreso del mundo es poner orden en mi casa" (Gandhi). Saludos
Hola, Eva.
Espero que vaya todo bien, y simplemente sean problemas de compatiblidad de la vida laboral, familiar y blogosferil los que nos privan de la segunda parte.
Un abrazo cariñoso.
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