
Me desperté temprano, preparé minuciosamente mi casa, para que cada uno de los detalles hiciera acogedora su llegada: lindas margaritas en los floreros, música de Bach ambientando la estancia, el aroma del café invitando al desayuno compartido y el reservado perfume de Chanel perfumando suavemente mi pelo. Mientras llega la hora (poco antes del mediodía) me pregunto si este recibimiento es suficiente para lo mucho que él se merece. ¡Me ilusiona tanto su llegada, tengo tantas expectativas puestas en ella!.
Los meses pasados he sentido su dolorosa ausencia. Este año, en especial. El caluroso verano me trajo acontecimientos tristes, de esos que parten el corazón.
El más cruel de los hechos que pueden soportarse: la muerte de seres queridos.
En vano busqué consuelo. Me he sentido perdida, caminando como una vagabunda a la que se le borró el camino, inundado por sus lágrimas. La familia amada, los amigos entrañables... me tomaban de su mano... me mostraban la salida. Pero el milagro no acababa de producirse. Me faltabas tú. Ese "espacio nuestro" de las tardes doradas, del paseo melancólico por el Parque del Retiro, de las hojas ocres sobre los árboles... del vuelo lento de las que se desprenden de ellos para dejar alfombradas las praderas de un marrón intenso. Cuando permaneces a mi lado, me siento segura. Me conoces desde ese 4 de Noviembre en el que me viste nacer. Y tengo la esperanza de que también estés presente cuando emprenda el viaje hacía las estrellas ¡sería tan romántico morir en tus brazos!
Pero hoy hablaremos de VIDA, sentados en el salón de casa. Donde tantas veces he notado tu presencia. Te ofreceré frutas del tiempo, del tuyo: membrillos, castañas, nueces... presentados en bandeja de oro ¡aprecias tanto las cosas bellas! Luego conversaremos de la ESPERANZA que renace, del dolor que un día creíamos no soportar, del AMOR que nos impide dejar la lucha, de esa ILUSION que nos levanta cada mañana y nos sostiene con la firmeza de una columna vertebral. Mencionaré (ya sin lágrimas) a mi recordada tía Cristina, a mi amiga Agnes, a Pili que me dejó ¿para siempre? hace apenas un mes. Me darás el consuelo de tu brisa tibia sobre el rostro. Del rayo de sol filtrándose entre las nubes. De la hoja juguetona cayendo sobre mi cabeza. Me arrancarás, como siempre has hecho, la mejor de mis sonrisas.
Pero... ya es la hora. Llamas a la puerta. Te filtras por mi ventana. Me inundas con tu Presencia. Con tu olor a madera húmeda. Con tu sabor a melancolía.
¡¡BIENVENIDO SEAS OTOÑO!!
Blanca García-Ynés Sánchez

4 comentarios:
Querida Eva:
Sigues poniendo cosas entrañables en tu blog. Ahora es ese escrito de tu madre, tan bello. Esa sensibilidad suya que la lleva a describir con moroso irismo la belleza de una estación , con ese estilo suyo que recibimos alborozados quienes venimos leyendola desde hace tantos, tantos años y conservamos en sus cartas, como un tesoro, alguna de esas hojas recogidas en el pasado en su amado parque, luego femeninamente prendidas en su misiva.
Gracias y felicidades.
Román
¡Hola, Román! Muchas gracias. Sí que merece esta carta estar en mi superblog, sí jeje Y seguro que, además, le ha sido útil a mi madre para sacar un poquito, de muy muy dentro, todo el dolor que le ha venido junto en estos últimos tiempos. La carta es una mezcla sorprendente de pena y alegría, muy profundas, que me llegó al corazón. Además, lleva el nombre de sus amigas y mi tía, muy queridas por nosotros, y sirve un poquito como homenaje a todas ellas. Seguro que a mi madre, tu comentario, la hará también mucha ilusión (que buena falta hace en estos momentos). Pero, por si ella no entra (aunque creo que ya va cayendo en la "cosita" del blog y no se va a poder resistirrrrrr jejeee) te doy las gracias, esta vez, por duplicado.
Un beso grande
Querida Evarilla...
No me sorprendre para nada que lleves en la sangre esa aficción a la escritura y la lectura... Existen muchos refranes que me vienen a la cabeza: " De casta le viene al galgo", "de tal palo tal astilla" todas en el buen sentido de la palabra , que conste! pero para mí hay un dicho que resume en pocas palabras esa herencia poética: "Madre no hay más que una", para todo y en todos los sentidos... Dale a tu mamá un abrazo enorme y dile que cada dia, la incluyo en mis pensamientos, entre otras cosas por ser "la madre que parió" a un ser tan especial e inimitable como tú...
Besitos a todos/as
Pilukilla
Querida Pilukilla:
!Que alegría leer tu bonito comentario, en el Blog de Eva! Gracias por ella y por mi.
No puedo pensar en ti, sin que aparezca en mi recuerdo la carita linda de aquella jovencita, casi una niña, que vino a Madrid a pasar unos días con su "amiga del alma". Mas tarde...ya toda una mujer,llegastes a Burgos, para presentarnos a tu pequeño hijo. Eva y tu, renovando día a día esa AMISTAD inquebrantable.Te devuelvo el abrazo, fuerte muy fuerte añorada peque. .
Publicar un comentario